La filosofía perenne responde las grandes incógnitas

Motivos para ser un emprendedor y estudioso de la Filosofía Perenne

1. La Filosofía Perenne nos permite responder las preguntas más trascendentales y cautivantes de la existencia humana: ¿Existe Dios? ¿Existe el espíritu en los seres humanos? ¿Cuál es el sentido o razón de ser de la vida? ¿Existe la vida eterna o supervivencia espiritual? ¿Y de ser así, es gratuita o está condicionada a cierto tipo de transformación y evolución espiritual? ¿Existe el juicio final colectivo o individual? ¿Por qué Dios permite el sufrimiento? ¿Por qué Dios creo al hombre tan imperfecto? ¿Cuál es el rol que desempeña la personalidad egoísta dentro de las aspiraciones o metas de carácter espiritual?

2. De acuerdo con la Filosofía Perenne, la inmensa mayoría de hombres y mujeres al estar dominados por su personalidad egoísta y carecer de educación espiritual, viven en un mundo de ilusión e ignorancia, ya que el mundo que para ellos es real, concreto y le da sentido o una razón de ser a sus vidas, está conformado por elementos de naturaleza transitoria, fugaz, mutable e impermanente como lo son los deleites, los apegos (apegos con el yo inferior de sus seres amados, con los bienes materiales, con la vanidad, con los problemas y las preocupaciones), los deseos y las pasiones. A través de la educación espiritual o bien, por medio de la gracia divina, la persona debe ser capaz de liberarse de ese mundo de ilusión e ignorancia que condiciona poderosamente su existencia en un sentido amplio (porque lo convierte en una oveja domesticada del gran rebaño), y adoptar un estilo de vida alternativo, que lo potencie para descubrir su Yo Superior, su Yo Espiritual, de tal manera que pueda encontrar la felicidad trascendental, aquella que no está condicionada por los bienes exteriores ni por satisfacciones personales (ambos son absolutamente fugaces y transitorios). Producto de ese estado de liberación o de incondicionalidad alcanzado, sobreviene  la  auto realización espiritual y la posibilidad de experimentar la presencia del Poder Superior con una enorme claridad, pues la persona ha logrado vaciar su voluntad y se ha liberado de aquel enorme bulto lleno de deleites, apegos, deseos y pasiones.

3. Las propuestas o formulaciones de la Filosofía Perenne, en principio tan radicales pero al mismo tiempo tan cautivantes, elocuentes y desafiantes en torno al CÓMO HACER para amar, conocer y unirnos al Poder Superior. Ejemplos de algunas de estas formulaciones: Aniquilar nuestro ensimismado yo. Morir para nuestro yo en sentimiento, voluntad e intelecto. Vivir para nuestro “espiritual no-yo”, con el fin de hacer cumplir la Voluntad de Dios. Vivir en el modo de santa indiferencia, es decir, la negación total de nuestro yo separante, nuestro yo egoísta. Abnegación versus la obstinación de la voluntad personal. Dichas propuestas en síntesis, lo que nos dicen es que tenemos que olvidarnos o abandonar nuestro yo chico (personal) para descubrir nuestro YO GIGANTE (superior, espiritual). Tenemos que ser apasionados del desapasionamiento.

4. La esencia ética de los principios o formulaciones de la Filosofía Perenne pueden expresarse en términos muy modernos y técnicos. Por ejemplo:

¿Cuál es el costo de oportunidad de mi ensimismado yo?

-Que haya menos de la Voluntad de Dios en mi ser.

¿Cuál es el costo de oportunidad de “mi interés propio” y de la obstinación de mi voluntad?

-La incapacidad de obtener auto realización espiritual y de convertirme en un medio para hacer cumplir la Voluntad Divina, que es la misma Ley Eterna, ley que nos manda amar las cosas ordenadamente, conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, y no preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso. Esta ley  constituye el Perfectísimo Orden Divino (en palabras de San Agustín de Hipona) que debe regir el propósito de nuestras vidas, nuestras decisiones, nuestros planes, nuestras aspiraciones, nuestro desenvolvimiento ético.

Por último, dos frases alusivas al costo de oportunidad de nuestro desenvolvimiento espiritual: “No yo, sino Dios en mi”. “Cuanto más haya del yo, menos habrá de  Dios en mi”.

5. El sentido de la vida: La Filosofía Perenne se fundamenta en principios sencillos y básicos pero que a la vez representan un gigantesco desafío para la humanidad. Uno de estos principios enuncia que la vida no es un fin en sí misma para establecer apegos con el yo inferior de nuestros seres amados, con los deseos, con las pasiones, con los bienes materiales y con la vanidad (es decir, con los elementos de naturaleza transitoria, fugaz, mutable e impermanente del mundo de ilusión e ignorancia), sino todo lo contrario, es un medio para lograr la supervivencia espiritual y la unión con el Poder Superior a través de la ruptura más amplia posible con todos esos elementos.

Otro principio y razonamiento básico es el siguiente: En el estadio existencial de plenitud o de unión con Dios, no pueden existir las necesidades, ni la escasez de recursos, ni la eficiencia, ni los deleites, ni los apegos, ni los deseos, ni tampoco las pasiones. Tampoco hay objetivos ni metas. ¿Sería ese el hogar ideal para el alma de una persona que nunca se liberó de su yo inferior, de su yo egoísta, de su yo diminuto, del enorme bulto lleno de condicionamientos materiales-personales, de su condición de oveja domesticada del rebaño, que nunca logró evolucionar espiritualmente para descubrir su “espiritual no-yo”, o lo que es lo mismo, su Yo Superior? ¿Sería el estadio existencial adecuado para quien nunca dejó de ser un “ensimismado yo” y en consecuencia no logró acercarse siquiera un poco a lo que es la contemplación del Poder Superior, a pesar de que todas las almas, en palabras de Garrigou-Lagrange, reciben un remoto llamado general a la vida mística? El alma del “ensimismado yo”, quien durante su vida se obstinó en que su voluntad estuviese al servicio de su personalidad egoísta, negándose a sí mismo la oportunidad de amar, conocer y unirse a Dios.

En términos de salvación o de supervivencia espiritual (es decir, en términos escatológicos), las almas deben pasar por una serie de existencias conscientes (corpóreas o incorpóreas según sea la doctrina que se estudie) indefinidamente larga, de tal manera que tendrán tiempo y oportunidad para aprender y evolucionar hasta que finalmente alcancen el estadio existencial de plenitud o contemplación absoluta. Qué tan largo sea ese proceso, dependerá en alguna medida, de lo que la persona logre en su vida como emprendedor espiritual y estudioso y  practicante de la sabiduría universal.

Dicho proceso evolutivo mediante el cual, la abnegación se va imponiendo a la obstinación de la voluntad es necesariamente doloroso, porque nuestra personalidad egoísta ejerce una enorme influencia en nuestra mente y en nuestra voluntad, y por eso mismo, ante cualquier acción que tenga por objeto reducirla y aniquilarla, ella responderá provocándonos sufrimiento. Sin embargo, a medida que perseveremos y progresemos, el sufrimiento irá siendo sustituido por la maravillosa autorrealización espiritual, el descubrimiento del Yo Superior y las bondades de la gracia divina. No existe un  desafío más grande para el ser humano, que el de vaciar su voluntad, aniquilar su ensimismado yo, lograr un alto grado de libertad en relación con sus deseos y pasiones, experimentar su propia espiritualidad y alcanzar por instantes la contemplación (estado de la persona que está absorta en la vista y consideración de Dios, según definición del diccionario).

“El hombre pequeño se complace y se apasiona con sus objetivos materiales-personales, ese es su techo; mientras tanto, el hombre grande se complace y se apasiona con el desapasionamiento y con sus objetivos espirituales, por lo que nunca jamás tendrá un techo que lo limite”.

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Oraciones del Cristianismo Místico

En el menú que se encuentra en la cabecera de mi sitio web, he incluido una página llamada Oraciones del Cristianismo Místico, en la que he incluido una oración inspirada en la teología mística cristiana (que incluye la escolástica)  y en la filosofía cristiana.

Para comprender en toda su amplitud el contenido de dicha oración, es necesario tener algunas nociones básicas de la teología mística cristiana y de la filosofía cristiana. Para tal efecto, y anticipando que algunos lectores no cuentan con tales nociones, he tomado de Wikipedia las definiciones y descripciones de dichos conceptos que presento a continuación:

Teología mística cristiana

La Teología mística cristiana es una de las ramas de la Teología cristiana caracterizada por la búsqueda apofática de una experiencia personal, unitiva y amorosa con Dios. También comprende el conjunto de disciplinas ascéticas y meditativas encaminadas a tal fin. También se la conoce como Teología negativa.

La vía mística

En la explicación de la vía mística hay diferencias entre los distintos autores que pueden atribuirse a la dispersión geográfica y temporal de los místicos, la variedad personal de la experiencia mística y el grado de formación teológico de los mismos. Para esta parte se sigue fundamentalmente a San Juan de la Cruz, por ofrecer una de las exposiciones más completas y claras.

Tradicionalmente, la mística es un camino de tres vías o etapas: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva.

Vía purgativa

La vía purgativa consiste en la purgación de la memoria, entendida como potencia del alma, para limpiarla de los apegos sensitivos que provienen del cuerpo. En palabras de San Juan de la Cruz:

Hay que perder el gusto por el apetito de las cosas.

El apetito como tal no tiene por qué ser malo pero sí lo es el apego o gusto que provoca en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios. La privación corporal y la oración son los principales medios purgativos. El estado en que se sume la memoria se llama esperanza.

Vía iluminativa

La vía iluminativa consiste en la elevación del entendimiento hacia Dios, entendido como potencia del alma. Una vez limpio el entendimiento de toda relación con las criaturas, queda vacío para entregarse a la sabiduría oscura o sabiduría secreta que se sabe sin necesidad de entender, experiencia que en la mística se llama Fe.

Vía unitiva

La vía unitiva consiste en la purificación de la voluntad, entendida como potencia del alma. En ella el alma alcanza el grado más perfecto de la unión con Dios, ya que ha vaciado su propia voluntad, lo más suyo para entregarla a Dios. Es el grado más perfecto de la caridad.

Antropología espiritual de la mística

La mística se basa en la idea de las tres potencias del alma: memoriaentendimiento y voluntad. Esta idea que ya se encuentra en Platón pasa al cristianismo donde es enriquecida, relacionándola con las tres personas de la TrinidadSan Buenaventura en el Itinerario de la mente hacia Dios considera la memoria como facultad imagen del Padre, el entendimiento como facultad imagen del Hijo y la voluntad como facultad imagen del Espíritu Santo.

Filosofía cristiana

La filosofía cristiana ha planteado muchos problemas a lo largo de la historia del pensamiento. Modernamente ha sido objeto de diversas interpretaciones y hay unos que niegan rotundamente que tenga alguna validez y otros que declaran que es la única forma posible de hacer genuina filosofía.[cita requerida]

Historia

Clemente de Alejandría y Orígenes se convirtieron en los fundadores de la filosofía cristiana. Ciertamente el término de filosofía cristiana ha planteado muchos problemas a lo largo de la historia del pensamiento.

Períodos de la filosofía cristiana

  1. Período antiguo o de iniciación (siglos I al IV)
  • Padres apostólicos (siglo I); pensadores cuya vida transcurrió en los tiempos apostólicos. Destaca san Clemente de Roma.
  • Padres de la Iglesia o patrística (siglos II y IV); Con la excepción de san Agustín de Hipona (354–430), no crearon un sistema filosófico completo. El pensamiento agustiniano dominará toda la filosofía medieval hasta el siglo XIII, en que surgirá Tomás de Aquino:
  1. a) Padres apologistas (siglo II); destacan san JustinoTertuliano. Defendieron al Cristianismo de los ataques paganos. Filosóficamente no tienen gran interés; en general, su postura frente a la filosofía pagana es adversa;
  2. b) Escuela cristiana de Alejandría (siglos II y III); primeros intentos de exposición sistemática del pensamiento cristiano en términos filosóficos. Reivindicaron el cristianismo como la expresión más perfecta del pensamiento filosófico. Tuvo como fin ilustrar y formar a los cristianos y atraer a los gentiles a la fe cristiana. Destacan san Clemente de AlejandríaOrígenes. Postura conciliadora respecto de la filosofía;
  3. c) Los capadocios (siglo IV); en su enseñanza cristiana manejan todo el instrumental de la filosofía griega. Destacan san Basiliosan Gregorio Naciancenosan Gregorio de Nisa, originarios de Cesarea de Capadocia.
  4. Período de transición (siglos V al VIII)

Pseudo Dionisio: personaje anónimo, probablemente del siglo V; gozará de gran prestigio entre los escritores cristianos de los siglos VI y VII.

  • Boecio (hacia 480–525); traduce y comenta algunos libros del Organon aristotélico; el conocimiento que se tiene de Aristóteles en la Edad Media hasta el siglo XI se debe, fundamentalmente, a su aportación personal.
  • San Isidoro de Sevilla (siglos VI–VII), quien funda una escuela para la formación del clero que actúa como foco de cultura para toda España; escribe las Etimológicas, obra de carácter enciclopédico muy consultada en la Edad Media.

 

III. Escolástica (siglos IX al XIV)

  • Período de formación (siglos IX al XI); el renacimiento carolingio: hacia el año 800Carlomagno funda una academia para la formación de los gobernantes que da lugar a un importante período de desarrollo cultural en el siglo IX:

Juan Escoto Erígena (primera mitad del siglo IX);

San Anselmo (1033–1109); importante filósofo, en particular por su «argumento ontológico» para la demostración de la existencia de Dios.

  • Período de desarrollo (siglo XII). El problema fundamental más tratado fue el de los universales:
  1. a) la escuela de Chartres. Destaca Juan de Salisbury;
  2. b) la escuela de San Víctor. Destaca Hugo de San Víctor.
  • Período de apogeo (siglo XIII):
  1. a) Aristotelismo cristiano: recuperación del pensamiento aristotélico. Destacan san Alberto Magno(1206–1280) y santo Tomás de Aquino(1224–1274);
  2. b) Filosofía del franciscanismo: vuelta al agustinismo y platonismo. Destacan san Buenaventura(1221–1274) y Duns Scoto(1266–1308).
  • Decadencia (siglos XIV y XV):

Guillermo de Ockham (1290–1349).

  1. Ilustración (siglos XVIII y XIX)

La época alrededor de 1800 significa una pausa histórica, no sólo en la historia europea en general —desde la Revolución francesa, pasando por las guerras napoleónicas, hasta el Congreso de Viena y la Restauración—, sino en particular también en la historia de la cultura: es un fin y un nuevo comienzo. La filosofía cristiana (católica) en su forma tradicional parece superada y casi totalmente barrida por los seguidores del filósofo racionalista (católico) René Descartes que, intentando demostrar que la verdad existe en un mundo que se volvía escéptico, dejó de lado la fe y los sentimientos, marcando toda la filosofía moderna y contemporánea a favor o contra del racionalismo, así surgen: la Ilustración, el pastor cristiano pero no católico Immanuel Kant, el idealismo y el positivismo (hiper-racional o cientificista). Está como sumergida en un vacío intelectual y tiene que empezar de nuevo a encontrar su conexión con la vida cultural de la época. En esta situación se produce un nuevo despegue de orientaciones y enfoques metodológicos, adecuados a los hechos, en el pensamiento cristiano.

Escolástica

La escolástica (del latín scholasticus, y éste a su vez del griego σχολαστικός [aquel que pertenece a la escuela]) es una corriente teológica y filosófica que utilizó parte de la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo.

La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación entre fe y razón, que en cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae -la filosofía es sierva de la teología-).

Dominó en las escuelas catedralicias y en los estudios generales que dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del siglo XI y mediados del XV.

Su formación fue, sin embargo, heterogénea, ya que acogió en su seno corrientes filosóficas no sólo grecolatinas, sino también árabes y judaicas. Esto causó en este movimiento una fundamental preocupación por consolidar y crear grandes sistemas sin contradicción interna que asimilasen toda la tradición filosófica antigua. Por otra parte, se ha señalado en la escolástica una excesiva dependencia del argumento de autoridad y el abandono de las ciencias y el empirismo.

Pero la Escolástica también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía someterse al principio de autoridad, y la enseñanza se podía limitar en principio a la repetición de los textos antiguos, y sobre todo de la Biblia (principal fuente de conocimiento). A pesar de todo ello, la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar defensas.

Evolución

Ideológicamente la escolástica evolucionó en tres fases, a partir de la inicial identificación entre razón y fe, ya que para los religiosos el mismo Dios es la fuente de ambos tipos de conocimiento y la verdad es uno de sus principales atributos, de forma que Dios no podía contradecirse en estos dos caminos a la verdad y, en última instancia, si había algún conflicto, la fe debía prevalecer siempre sobre la razón, así como la teología sobre la filosofía.

De ahí se pasó a una segunda fase en que existía la conciencia de que la razón y la fe tenían sólo una zona en común.

Por último, ya a fines del siglo XIII y comienzos del siglo XIV, en una tercera fase, la separación y divorcio entre razón y fe fueron mayores, así como entre filosofía y teología.

Fuente: Wikipedia.

De todos los autores que pertenecen ya sea a la filosofía o a la teología mística cristianas, los que más han influido en mi pensamiento y en mi oración mística son los siguientes: San Agustín de Hipona (El libre albedrío), Santo Tomás de Aquino (El ente y la esencia), Eckhart, San Juan de la Cruz, San Francisco de Sales y Santa Teresa, entre otros.

 

 

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